28/12/2010 - De: charito sierra
mensaje
nunca debemos perder la fey la esperanza, quiero compartir con Elkin y contigo este mensaje: Todos los Domingos por la tarde, despuÁs del servicio maÁanero en la iglesia, el Pastor y su hijo de 11 aÁos iban al pueblo a repartir volantes a cada persona que veÁan. Este Domingo en particular, cuando llegÁ la hora de ir al pueblo a repartir los volantes, el tiempo estaba muy frÁo y comenzÁ a lloviznar. El niÁo se puso su ropa para el frÁo y le dijo a su padre : áOK, papÁ, estoy listoá. Su papÁ, el Pastor, le dijo : 'Listo para quÁ?' 'PapÁ, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.á El papÁ respondiÁ: 'Hijo, esta muy frÁo afuera y estÁ lloviznando.á El niÁo mirÁ sorprendido a su padre y le dijo: 'Pero PapÁ, la gente necesita saber de Dios aÁón en los dÁas lluviosos.' El PapÁ contestÁ: Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.' Con desespero, el niÁo dijo: 'PapÁ, puedo ir yo solo? Por favor? Su padre titubeÁ por un momento y luego dijo: 'Hijo, tÁó puedes ir. AquÁ tienes los volantes, ten cuidado.á 'Gracias papÁ!' Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niÁo de 11 aÁos caminÁ todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veÁa. DespuÁs de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frÁo y su Áóltimo volante, se detuvo en una esquina y mirÁ a ver si veÁa a alguien a quien darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces Ál se virÁ hacia la primera casa que vio, caminÁ hasta la puerta del frente, tocÁ el timbre varias veces y esperÁ, pero nadie saliÁ. Finalmente el niÁo se volteÁ para irse, pero algo lo detuvo. El niÁo se volteÁ nuevamente hacia la puerta y comenzÁ a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Ál seguÁa esperando, algo lo aguantaba ahÁ frente a la puerta. TocÁ nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abriÁ suavemente. SaliÁ una seÁora con una mirada muy triste y suavemente le preguntÁ: 'QuÁ puedo hacer por ti, hijo.' Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niÁo dijo : 'SeÁora, lo siento si la molestÁ, pero sÁlo quiero decirle que...*DIOS REALMENTE LA AMA* y vine para darle mi Áóltimo volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR. El niÁo le dio el volante y se fue. Ella solo dijo: 'GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga. Bien, el siguiente domingo por la maÁana el pastor estaba en el pÁólpito y cuando comenzÁ el servicio preguntÁ: 'Alguien tiene un testimonio Á algo que quiera compartir?. Suavemente, en la fila de atrÁs de la iglesia, una seÁora mayor se puso de pie. Cuando empezÁ a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos: 'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca habÁa estado aquÁ, incluso todavÁa el domingo pasado no era Cristiana. Mi esposo muriÁ hace un tiempo atrÁs dejÁndome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un dÁa particularmente frÁo y lluvioso, y tambiÁn lo fue en mi corazÁn; ese dÁa lleguÁ al final del camino, ya que no tenÁa esperanza alguna ni ganas de vivir. Entonces tomÁ una silla y una soga y subÁ hasta el Ático de mi casa. AmarrÁ y asegurÁ bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subÁ a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello. Parada en la silla, tan sola y con el corazÁn destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuchÁ el sonido fuerte del timbre de la puerta. Entonces pensÁ: 'EsperarÁ un minuto y quien quiera que sea se irÁ'. Yo esperÁ y esperÁ, pero el timbre de la puerta cada vez era mÁs insistente, y luego la persona comenzÁ a golpear la puerta con fuerza. Entonces me preguntÁ: QUIEN PODRÁ SER? JamÁs nadie toca mi puerta ni vienen a verme SoltÁ la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguÁa sonando cada vez con mayor insistencia. Cuando abrÁ la puerta no podÁa creer lo que veÁan mis ojos, frente a mi puerta estaba el mÁs radiante y angelical niÁo que jamÁs habÁa visto. Su sonrisa nunca podrÁ describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazÁn, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubÁn: 'SEÁORA , sÁlo quiero decirle que DIOS realmente la ama.' 'Cuando el pequeÁo Ángel desapareciÁ entre el frÁo y la lluvia , cerrÁ mi puerta y leÁ cada palabra del volante. Entonces fui al Ático para quitar la silla y la soga. Ya no las necesitarÁa mÁs. Como ven . . . ahora soy una hija feliz del REY. Como la direcciÁn de la iglesia estaba en la parte de atrÁs del volante, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeÁo ÁNGEL DE DIOS que llegÁ justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.' Todos lloraban en la iglesia. El Pastor bajÁ del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeÁo Ángel; tomÁ a su hijo en sus brazos y llorÁ incontrolablemente. Probablemente la iglesia no volviÁ a tener un momento mÁs glorioso.. Recuerda, el mensaje de DIOS puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien cerca de ti.