30/12/2010 - De: Charito sierra
mensaje
quiero compartir el mensaje que le envie tambiÁ¨n a Elkin Si me ves cansado fuera del sendero, ya casi sin fuerzas para hacer camino. Si me ves sintiendo que la vida es dura, porque ya no puedo, porque ya no sigo... ven a recordarme cÁ³mo es un comienzo, ven a desafiarme con tu desafÁ­o. MuÁ©veme en el alma, vuÁ©lveme al impulso, llÁ©vame a mÁ­ mismo. Yo sabrÁ© entonces encender mi lÁ¡mpara en el tiempo oscuro, entre el viento frÁ­o. VolverÁ© a ser fuego desde brasas quietas, que alumbre y reviva mi andar peregrino. Vuelve a susurrarme aquella consigna del primer paso para un principio. MuÁ©strame la garra que se necesita para levantarse desde la caÁ­da. Si me ves cansado fuera del sendero, sin ver mÁ¡s espacios que el de los abismos. Trae a mi memoria que tambiÁ©n hay puentes, que tambiÁ©n hay alas que no hemos visto, Que vamos armados de fe y de bravura, que seremos siempre lo que hemos creÁ­do. Que somos guerreros de la vida plena, y todo nos guÁ­a hacia nuestro sitio. Y que un primer paso, y que un nuevo empeÁ±o, nos lleva a la forma de no ser vencidos. Que el Á¡rbol se dobla, se agita, estremece, deshoja y retoÁ±a, pero queda erguido. Que el Áónico trecho que da el adelante es aquel que cubre nuestro pie extendido. Si me ves cansado fuera del sendero, solitario y triste, quebrado, herido. SiÁ©ntate a mi lado, tÁ³mame las manos, entra por mis ojos hasta mi escondrijo. Y dime . . . Á¡SE PUEDE!, e insiste, Á¡SE PUEDE!, hasta que yo entienda que puedo lo mismo. Que tu voz despierte, desde tu certeza, al que de cansancio se quedÁ³ dormido. Y, tal vez, si quieres, prÁ©stame tus brazos, para incorporarme, nuevo y decidido. Que la uniÁ³n es triunfo cuando hombro con hombro vamos, Á¡sÁ­, se puede!, con el mismo brÁ­o. Si me ves cansado fuera del sendero, lleva mi mirada hacia tu camino. Hazme ver las huellas, que allÁ¡ estÁ¡n marcadas, de un paso tras otro por donde has venido. Y vendrÁ¡ contigo una madrugada, la voz insistente para un nuevo inicio. Que abrirÁ© otro rumbo porque sÁ­ he creÁ­do, QUE SIEMPRE SE PUEDE...